La importancia de leer cuentos reside en que desarrolla la creatividad y habilidades del lenguaje. 

Los cuentos han sido, prácticamente en todos los pueblos y culturas, una forma privilegiada de transmitir sabiduría, tanto en lo que se refiere a su aplicación en lo cotidiano, como en lo que respecta a niveles más altos de conocimiento trascendente.

 

El sabio consejero

Un joven rey gobernaba a su pueblo con justicia y sobriedad. Se ocupaba del bienestar de sus súbditos, y los impuestos que cobraba eran los imprescindibles para que funcionasen los asuntos de Estado. En el reino había paz y prosperidad, y a su lado siempre estaba su fiel y sabio consejero, como lo había estado junto a su padre.

Un día el joven rey dijo en una comida a su mayordomo:
––Estoy cansado de comer con estos palillos de madera. Soy el rey, así que da orden al orfebre de palacio para que me haga unos de marfil y jade.
Oída esta orden, el consejero se dirigió inmediatamente al soberano.
––Majestad, os pido que me relevéis lo antes posible de mi cargo, pues no puedo serviros por más tiempo.

El monarca, extrañado, preguntó cuál era el motivo de aquella repentina decisión.
––Es por los palillos, señor ––respondió el consejero. Ahora habéis pedido unos palillos de marfil y jade; mañana querréis sustituir los platos de barro por una vajilla de oro; más adelante desearéis cambiar vuestros vestidos actuales por otros de seda.

Otro día, en vez de cerdo y verduras querréis comer lenguas de alondra y huevos de tortuga. De este modo, los caprichos, la autocomplacencia y el mal uso del poder os harán ser injusto con vuestro pueblo. Entonces yo me rebelaré contra su majestad, poniendo en evidencia sus errores, y por nada del mundo deseo ver amanecer ese día.

Dicen que el rey mandó revocar la orden dada al orfebre, y conservó al viejo consejero a su lado hasta su muerte.

 

Moraleja

Este cuento muestra que es un verdadero tesoro tener al lado a alguien que nos diga la verdad, y es mucho mejor si esa verdad se expresa desde el cariño. Sin embargo, tener cerca de personas así no es fácil, por la sencilla razón de que no es sencillo encontrar personas que reúnan la capacidad de discernimiento con una conducta ética. Si usted conoce personas así, considérelas como un tesoro y, sobre todo, consérvelas a su lado. Y si no las conoce, procúreselas lo antes posible.

Muchas veces es complicado percibir nuestra conducta objetivamente, debido a los muchos condicionantes que nos rodean y que nos impiden tener claridad de pensamiento. El resultado lo conocemos: decisiones erróneas con sus correspondientes malas consecuencias. Sin embargo, la fría y desimplicada observación y consejo de alguien cercano y que empatice con nosotros, puede convertirse en una inestimable ayuda comparable al mayor tesoro.