La importancia de leer cuentos reside en que desarrolla la creatividad y habilidades del lenguaje.
Los cuentos han sido, prácticamente en todos los pueblos y culturas, una forma privilegiada de transmitir sabiduría, tanto en lo que se refiere a su aplicación en lo cotidiano, como en lo que respecta a niveles más altos de conocimiento trascendente.
Un pollero tan mentiroso como codicioso
Un hombre fue al mercado y entró en una pollería.
––¿Cuánto pesan sus pollos? ––preguntó.
––Tengo este de dos kilos y medio ––contestó el pollero.
––¿Y no lo tiene más grande? –volvió a preguntar el cliente.
––Voy a mirar dentro ––respondió el tendero.
Lo cierto era que solo tenía aquel pollo, pero de ninguna manera quería perder la venta, así que regresó de la trastienda con el mismo pollo.
––Tengo también este otro que pesa tres kilos –– dijo el pollero ufano.
––Magnífico ––exclamó el cliente––. ¡Póngame los dos!
Moraleja
En este cuento es la codicia la que mueve a la mentira, y cuando ambas aparecen juntas son como una peste capaz de pudrir cualquier vida y de dañar cualquier carácter. Se empieza poco a poco, como el pollero del cuento, y se termina creyendo que cualquier cosa es válida con tal de alcanzar algún beneficio, por muy miserable que sea. Si en el camino hay perjuicio para otros, la codicia es capaz de cargar de razones a esa conducta en la que el otro se perjudica a cambio de lograr nosotros un beneficio.
De este modo y a fuerza de ejercitarla, se genera como una pátina en la conciencia, capaz de tapar la empatía o la sensibilidad hacia el daño que podemos ocasionar a otros. Además, como en el cuento, junto a la codicia suele aparecer la mentira, y es entonces cuando nos hallamos ante una actitud profundamente dañina para los demás y, como hemos dicho al principio, también para nosotros mismos


Exelente