La importancia de leer cuentos reside en que desarrolla la creatividad y habilidades del lenguaje.
Los cuentos han sido, prácticamente en todos los pueblos y culturas, una forma privilegiada de transmitir sabiduría, tanto en lo que se refiere a su aplicación en lo cotidiano, como en lo que respecta a niveles más altos de conocimiento trascendente.
El ávaro que se quedó ciego
Un hombre enfermó de la vista y decidió ir al médico, pero el precio de la consulta le parecía muy caro, por lo que optó por ir a un veterinario, que meses antes le había cobrado una pequeña cantidad por curar a su burro de una afección ocular. El veterinario le aplicó en los ojos el mismo emplasto que utilizaba con las caballerías, con el resultado de que aquel hombre quedó ciego.
Maldiciendo su situación, aquel avaro presentó su caso ante el juez pidiendo justicia.
––Señoría, este hombre me ha dejado ciego. Utilizó conmigo una medicina que en vez de curarme me ha
dañado aun más.
––Pero este hombre es un veterinario. ¿Por qué no acudió a un médico como hubiese hecho todo el mundo? ––preguntó el juez.
––Porque soy un hombre pobre y no podía permitirme pagar la factura del médico, pero este veterinario debió advertirme de que su emplasto me iba a dejar ciego.
––Señoría ––dijo el aludido, que hasta ese momento había permanecido en silencio––, yo siempre trato a
las caballerías enfermas de los ojos con ese emplasto consiguiendo excelentes resultados ¿por qué a este
burro iba a aplicarle algo distinto?
––¡Pero yo no soy un burro! ––protestó el ciego.
––No es cierto, señor, las personas van al médico y los burros al veterinario. Si en vez de un asno fuese un hombre, se hubiera preocupado más por su salud que por su bolsa.
El juez, oídas ambas partes, resolvió absolver al veterinario.
Moraleja
Este cuento nos habla otra vez de la codicia, en la forma de avaricia, vinculada en esta ocasión a la salud. Bien sabemos que la salud es esa condición que permanece invisible mientras la tenemos, y que en cambio alcanza un protagonismo enorme en cuanto nos falta. En ese caso, la mayoría de las personas priorizan en su vida el poner los medios para recuperarla de nuevo.
Sin embargo, a veces, la avaricia es más fuerte y hay ciertas personas capaces de poner por delante su dinero antes que cualquier otra cosa. El resultado de ello, como en el cuento, suele ser nefasto. No hay posibilidad de estabilidad emocional ni de felicidad si no aprendemos a priorizar y, desde luego, el dinero siempre estará por detrás de valores como la salud. Si esto no se comprende, podemos estar expuestos
a los mismos resultados que el avaro del cuento.


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