La importancia de leer cuentos es que desarrolla la creatividad y habilidades del lenguaje. 

Los cuentos han sido, prácticamente en todos los pueblos y culturas, una forma privilegiada de transmitir sabiduría, tanto en lo que se refiere a su aplicación en lo cotidiano, como en lo que respecta a niveles más altos de conocimiento trascendente.

El cuento del escorpión y la rana

Un escorpión quería cruzar un río para lo cual pidió a una rana que lo llevase subido en su espalda. Esta se negó: “Si lo hago me picarías”, dijo. Pero el escorpión argumentó: “No lo haré; ten en cuenta que si te picara ambos nos hundiríamos y yo también moriría”.

A la rana le pareció una explicación razonable así que, con el escorpión subido a su espalda, empezó a nadar. Al llegar al medio del río, el escorpión clavó su aguijón a la rana. Cuando se hundían preguntó: “¿Por qué lo has hecho? Vamos a morir los dos”. A lo que el escorpión contestó: “Lo siento, pero es mi naturaleza”.

Moraleja

Todos tenemos una naturaleza profunda a la que es imposible traicionar o eludir. El escorpión picó a la rana a pesar de que sabía que le acarrearía la muerte porque esa era su naturaleza: no podía evitarlo. Para ciertas personas, y es lo que sostienen las religiones, todos nosotros tenemos una naturaleza divina, espiritual, trascendente ––como queramos llamarla––, que va más allá de nuestra existencia orgánica.Y antes o después esa naturaleza se revelará.

Tal vez pase mucho tiempo y haya que esperar a que encontremos una rana que nos ayude a cruzar el río. Pero si el río del cuento lo asimilamos a ese otro río mítico que en muchas mitologías y religiones separa el mundo de los vivos del de los muertos, y si a la rana la asimilamos con el cuerpo físico, resultará que nuestra verdadera naturaleza espiritual representada por el escorpión también se revelará cuando llegue la muerte: es inevitable.